miércoles, 21 de enero de 2015

No tan alto - Pablo Neruda


De cuando en cuando y a lo lejos

hay que darse un baño de tumba.


Sin duda todo está muy bien

y todo está muy mal, sin duda.


Van y vienen los pasajeros,

crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.

Todo está bien, todo está mal.


Las copas se llenan y vuelven

naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.

Las copas y los que bebieron.


Hemos crecido tanto que ahora

no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.


Qué ropas hermosas llevamos!

Y qué importantes opiniones!


Conocí a un hombre amarillo

que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.

Se ven y se ven tantas cosas.


Vi festejados los ladrones

por caballeros impecables
y esto se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados, hambrientos,
buscando pan en la basura.


Yo sé que no me cree nadie.

Pero lo he visto con mis ojos.


Hay que darse un baño de tumba

y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.


Entonces se aprende a medir.

Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.


Hay unos poetas tan grandes

que no caben en una puerta
y unos negociantes veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas, tantas cosas,
y así son, y así no seran.

Si quieren no me crean nada.

Sólo quise enseñarles algo.


Yo soy profesor de la vida,

vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.

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